Hacer nuevos amigos es una de las experiencias más alegres de la infancia. Pero el proceso no siempre resulta sencillo. Para algunos niños, hacer y conservar amistades puede ser un gran desafío. Por suerte, puedes facilitar mucho este proceso al brindarle oportunidades, apoyo y motivación a tu hijo. Además, puedes redireccionar ciertas conductas y ayudar a tu hijo a saber qué hacer cuando se sienta estancado.
Sin embargo, lo que no puedes hacer es elegir a los amigos de tu hijo. Ni deberías forzar situaciones con las que no se sienta cómodo. “No creo que debas asumir que la vida social de tu hijo depende de ti”, explica , psicóloga de Princeton, Nueva Jersey, y autora de más de una docena de libros para padres y niños, incluyendo . Para los niños, Kennedy-Moore también cuenta con una serie de libros y podcasts, tales como y el podcast .
“La amistad es un área donde los niños tienen verdadera autonomía. No puedes obligar a tu hijo a tener amigos. Pero puedes crear oportunidades y ver si congenia con otros niños”. No siempre es fácil contener tus instintos protectores, pero manejar la vida social de tu hijo en exceso puede ser contraproducente. Por ejemplo, cuando los padres alaban a otro niño como el amigo en potencia perfecto para su hijo, puede que este se enfade y lo rechace de inmediato.
Aun así, hay muchas estrategias que puedes implementar para ayudar a tu hijo a hacer amigos, resolver conflictos y desarrollar relaciones duraderas. Tu apoyo, motivación y consuelo son herramientas poderosas que pueden ayudar a tu hijo a desarrollar la inteligencia socioemocional que necesitará para entablar y conservar amistades a lo largo de su vida.
Cómo enseñarle a tu hijo a iniciar conversaciones
Incluso siendo adultos con décadas de práctica, muchas veces nos sentimos nerviosos al abordar a alguien con quien queremos establecer una relación. Por lo tanto, no es de extrañar que nuestros hijos tengan dudas al iniciar una conversación con un amigo en potencia.
Para ayudarlo, sugiérele maneras de iniciar la conversación, por ejemplo:
- Encontrar intereses en común. Recuérdale a tu hijo que comparte un interés común con la persona con la que quiere entablar una amistad. Por ejemplo: “Sofía y tú juegan baloncesto. ¿Qué tema de baloncesto podrías hablar con ella?”.
- Preguntar sobre los intereses y experiencias de la otra persona. Dedíquenle tiempo a pensar en los intereses de ciertos niños. Por ejemplo, a Sam le gustan los cómics, los videojuegos y TikTok. A Jane le gustan el ballet, la gimnasia y los Squishmallows. Explícale a tu hijo que, por lo general, a la gente le gusta hablar sobre sí misma, por lo que puede iniciar las conversaciones haciendo preguntas sobre un tema que le interese al amigo en potencia. Por ejemplo, puede preguntarle a Sam quién es su personaje de cómic o videojuego favorito, o a Jane cuánto tiempo lleva bailando o cuál es su Squishmallow favorito.
- Explorar puntos en común. ¿Hay algo que ambos niños estén experimentando en este momento? ¿Una clase difícil? ¿La primera nevada? ¿Un día feriado o un fin de semana largo que se aproxime? Dale ideas a tu hijo sobre cómo encontrar temas en común con posibles amigos, como mencionar algo divertido que haya ocurrido en la escuela o en un TikTok popular.
Todas estas opciones pueden desarrollarse mediante una sesión de lluvia de ideas. Durante la sesión, procura que sea tu hijo quien tome la iniciativa con las ideas y con las formas de mejorarlas. Te interesa ayudarlo a sentirse más seguro de sí mismo demostrándole que confías en él y en sus ideas. Por supuesto, puedes participar y ofrecer sugerencias, y también redireccionar si alguna de las ideas de tu hijo tiene el potencial de ser contraproducente. Sin embargo, cuanto más lidere tu hijo estas lluvias de ideas, más capaz será de generar sus propios temas de conversación en el futuro.
Por supuesto, es posible que escuches la conocida queja: “No sé qué decir”. En ese caso, podría ser útil crear guiones con posibles formas de iniciar una conversación e incluso practicarlos en dramatizaciones con tu hijo. Si tu hijo es de mayor edad, vean un programa o película juntos y hagan una pausa cuando los personajes inicien conversaciones. Aunque sean escenas guionizadas, detenerse a analizar y discutir sobre lo que ambos escuchan puede ser útil para comprender el proceso de iniciar y mantener una conversación.
Cómo ayudar a tu hijo a encontrar su tribu
Si los esfuerzos de tu hijo no son bien recibidos, esto puede ser desalentador, pero puede que los niños que estén eligiendo no sean necesariamente los mejores candidatos. Los niños necesitan ayuda para encontrar su “tribu”, explica Kennedy-Moore.
La escuela no debería ser la única fuente de amistades para tu hijo. ¿Por qué? A veces, la escuela no es el lugar más sencillo para que algunos niños hagan amigos. Además, la realidad para la mayoría de los niños es que el sentimiento de encajar en la escuela puede fluctuar con el tiempo.
Una forma de apoyar a tu hijo de manera proactiva durante los inevitables altibajos de hacer amigos es brindándole varias fuentes de amistades a través de actividades extracurriculares y pasatiempos. Por ejemplo, cuando la vida social se vuelve complicada en la escuela, lo ideal sería que tu hijo tenga amigos de algún deporte, una clase de arte y un club o pasatiempo con los que pueda pasar más tiempo.
“A todos los niños les encanta entrar a un lugar y pensar: ‘¡Aquí hay personas como yo!’”, señala Kennedy-Moore. “Cuando los niños se sienten rechazados por sus compañeros de clase, las actividades externas a la escuela pueden brindarles una sensación de comodidad y pertenencia”.
Algunas opciones interesantes para niños que están menos interesados en actividades tradicionales como deportes o música son: cocina, robótica, arte, yoga, ciclismo, artes marciales y música. Los campamentos de verano son particularmente efectivos para poner a tu hijo en contacto con un nuevo grupo social. Para niños de mayor edad, los clubes, pasatiempos, trabajos a medio tiempo y voluntariados son excelentes oportunidades para conectar con otros niños que compartan los mismos intereses. Las actividades organizadas también ayudan a los niños que tienen dificultades para hablar de manera individual con otra persona, ya que la estructura propia de estas actividades les evita tener que pensar en qué decir o hacer.
Enseñando habilidades sociales
Existen formas tan simples como efectivas de ser más simpáticos. Usemos la amabilidad como ejemplo. “Es muy difícil que ser amable salga mal, y todo el mundo aprecia las palabras o acciones que reflejan amabilidad,” explica Kennedy-Moore. “Un cumplido sincero es una excelente forma de iniciar la conversación, porque todos nos sentimos bien cuando alguien nos aprecia. O si observas a alguien teniendo problemas, puedes intervenir y ayudar, o compartir algo con la persona. Estos pequeños actos de bondad transmiten una actitud receptiva a la amistad a la que los demás niños responderán”.
El optimismo es otro rasgo relativamente simple que los niños pueden aprender a reconocer y esforzarse por desarrollar. “Las investigaciones demuestran que las empresas siempre preferirán ascender al empleado optimista que se lleva bien con los demás por encima de otro empleado que sea brillante pero tenga una actitud negativa; lo mismo aplica en el patio de juegos”, explica Kennedy-Moore.
Enseñar habilidades sociales puede requerir más práctica cuando el niño tiene comportamientos que frustran o molestan a otros niños. “En ocasiones, el problema se debe a la conducta de tu hijo, y para ayudarle a generar esa conciencia de sí mismo, debes hacérselo saber”, señala el psiquiatra Dr. John Duffy, radicado en Chicago y autor de varios libros para padres, incluyendo y su más reciente publicación, . “Podrías decir algo como: ‘Oye, estás hablando muchísimo, y eso no me permite expresar mis ideas. ¿Podrías reducir un poco la velocidad?’”.
Fomentando la 貹í
Si existe una cualidad que sustenta todas las interacciones sociales positivas y las relaciones sanas, es la 貹í, porque entender el punto de vista de otro niño facilita hace mucho más fácil encontrar un punto medio y llegar a un acuerdo cuando exista un conflicto.
La 貹í también es una herramienta útil en situaciones donde el comportamiento de tu hijo interfiere con su éxito social, como cuando sus bromas de “payaso de la clase” hacen enojar al maestro o a otros niños.
“Puedes ayudar a tu hijo a imaginar la perspectiva de otras personas preguntándole: ‘¿Puedes decirme por qué crees que al maestro no le gusta cuando haces chistes durante la clase?’”, explica Kennedy-Moore. “Intentar ser gracioso es una estrategia social muy arriesgada, porque a todos nos encanta cuando alguien nos hace reír, pero si intentas ser divertido y no sale del todo bien, entonces resultas molesto”.
La importancia de las citas para jugar y otras actividades sociales
Para ayudar a tu hijo a hacer amigos y fortalecer sus relaciones, es importante entender el valor de las habilidades sociales y ofrecer oportunidades para desarrollarlas, como planificar citas para jugar con otros niños y animarlo a unirse a clases, equipos y grupos. Antes de asistir a una cita para jugar con otros niños, conversa con tu hijo sobre lo que les gusta jugar a los otros asistentes. Recuérdale que a Julia le encanta andar en bicicleta y que a Zaden le encanta hacer chistes. Después de que los invitados se hayan marchado o que la actividad termine, analiza con tu hijo cómo le fue, pidiéndole sus impresiones y opiniones.
Cuando tengas que dar tu opinión, enfócate en lo positivo, elogiando los esfuerzos de tu hijo y destacando cosas específicas que dijo o hizo y que demostraron aptitudes sociales. Por ejemplo, podrías destacar lo bien que se turnó al hablar y lo amable que fue al permitir que su invitado eligiera la merienda.
Cómo desarrollar la resiliencia de tu hijo
No es fácil ver a tu hijo triste o escuchar que hirieron sus sentimientos. Tu reacción inmediata podría ser tratar de protegerlo de esas experiencias. Sin embargo, no solo es prácticamente imposible, sino que tampoco es una buena idea. Tu hijo necesita experimentar sus propios altibajos para desarrollar resiliencia y fuerza interior.
Otra reacción que puede resultar contraproducente es la necesidad de consolarlo minimizando la importancia de algo doloroso. Por ejemplo, si tu hijo fue excluido de una fiesta de cumpleaños, no es útil decir: “Apuesto a que la fiesta no estuvo tan divertida” o “ellos se lo pierden”, cuando tu hijo enfrenta rechazo. En su lugar, debes ayudarle a reconocer sus sentimientos, manejar sus emociones y encontrar la fuerza interior para seguir adelante.
“Como padres hoy en día, estamos más sintonizados emocionalmente con nuestros hijos que los padres de generaciones pasadas, y por eso no queremos que sufran. Muchas veces, observo que los padres intentan convencer a los niños de que lo que están experimentando no es tan malo”, explica Duffy. “Casi todos los niños experimentan algo que les resulta vergonzoso o humillante en algún momento de sus vidas, y el objetivo, desde mi punto de vista, no es resolver el problema, sino hablar al respecto y ayudar al niño a manejar sus emociones. Después de todo, si nuestro hijo logra desarrollar resiliencia y seguridad en sí mismo, podrá enfrentar estos problemas a medida que se presenten. Al final, no buscamos resolver cada uno de los problemas de nuestro hijo o lograr que lo inviten a la fiesta, buscamos desarrollar las habilidades de inteligencia emocional que necesitará para tener éxito, no solo en el presente, sino en su vida futura”.
Duffy recomienda iniciar estas conversaciones compartiendo historias de tu propia infancia y adolescencia que le demuestren a tu hijo que tú también pasaste por muchas de las experiencias difíciles que él está enfrentando y que saliste adelante.
Resolviendo conflictos con los amigos
Como padre, puede que a veces no te quede claro cuál es tu papel. Aunque quizás desees actuar como un entrenador, asignando roles y diseñando estrategias, la mayoría de las veces estarás en la banca: sosteniendo las toallas, ayudando a limpiar el campo de juego, celebrando las victorias y lamentando las derrotas.
“Siempre les digo a los padres: si existe una acción que marca una verdadera diferencia, es estar presentes y disponibles para sus hijos”, comenta Duffy. “Te interesa hacerles saber: ‘Oye, quizás no pueda resolver tus problemas, pero cuenta conmigo como un aliado y orientador cuando me necesites. Y cuando quieras hablar de algo, reconoceré y validaré todo lo que tengas que decir siempre y cuando tenga sentido; y de vez en cuando, te cuestionaré. Si lo prefieres, te ayudaré a resolver el problema, pero no lo haré solo, lo resolveremos juntos’”.
Si notas que tu hijo se enoja o frustra fácilmente, o si tiende a ser crítico con otros niños, es importante abordar el tema de forma directa y ayudarle a entender cómo esta conducta puede causar problemas.
“Puedes preguntar: ‘¿Cómo crees que se siente el otro niño cuando le dices eso?’ o, si es necesario, señalar la acción directamente y explicarle que fue poco amable de su parte”, explica Kennedy-Moore. “Posteriormente, puedes hacer preguntas como: ‘¿Qué podrías hacer en lugar de eso?’, ‘¿Cómo podemos prevenir que suceda esto?’ o ‘¿Qué puedes hacer para arreglarlo?’”.
También es útil introducir la idea del ó. “Es muy fácil notar las malas acciones de los demás. Algunos niños parecen coleccionar los agravios como si fueran las cuentas de un collar”, señala Kennedy-Moore. “Pero necesitamos ayudarlos a entender que eso no es ser un buen amigo, y que hay ocasiones en las que es mejor dejar pasar los errores de los demás”.
Para enseñar esta habilidad, la psicóloga sugiere aplicar los lineamientos del ó: “Si algo ocurrió y no es importante, déjalo pasar. Si el amigo está arrepentido, déjalo pasar. Si fue un accidente, déjalo pasar”.
La función de la tecnología y las redes sociales en las amistades
Nos guste o no, los teléfonos inteligentes y otros dispositivos tecnológicos han llegado para quedarse. Es importante que los padres comprendan el impacto negativo que puede tener el uso excesivo de estos dispositivos en el desarrollo social de sus hijos.
No hay nada como la comunicación en persona cuando se trata de interpretar señales sociales como el lenguaje corporal, las expresiones faciales y el tono de voz. Los niños que pasan mucho tiempo en internet no solo pierden oportunidades de divertirse, sino también de desarrollar habilidades como el contacto visual y el intercambio verbal en las conversaciones.
La distracción es otro problema; cuando los niños están todo el día revisando sus mensajes o jugando, no prestan atención a lo que sucede a su alrededor, lo que puede ser peligroso a nivel físico y aislante a nivel emocional.
A medida que los niños crecen y comienzan a usar las redes sociales, pueden volverse más autocríticos al compararse con el flujo interminable de imágenes retocadas y editadas (y con los planes de fin de semana que comparten los demás en sus reels). Y como la gente tiende a mostrar una versión de sí mismos que solo incluye los momentos divertidos y emocionantes de sus vidas, los niños pueden desarrollar expectativas poco realistas sobre cómo deberían lucir o cómo deberían ser sus vidas cotidianas.
Peor aún, la tecnología abre la puerta al ciberacoso, por lo que es fundamental estar atentos a cualquier indicio de expectativas distorsionadas, baja autoestima u otros problemas. Recuerda que si tu hijo es víctima de comentarios o rumores hirientes, puede sentirse asustado, enfadado o avergonzado, creyendo incluso que es su culpa, por lo que podría decidir no contártelo. Mantente alerta a cambios de humor y signos de estrés, y no temas preguntar si algo está ocurriendo. Lee más sobre el acoso y lo que puedes hacer para apoyar a tu hijo.
Predica con el ejemplo
En la crianza, no hay estrategia más efectiva que ejemplificar el comportamiento que deseas ver en tu hijo. En lo que respecta a habilidades sociales, tu hijo basará su concepto de interacción social en lo que observa y escucha a su alrededor.
“Un consejo que les doy a los padres es que recuerden que su hijo siempre está prestando atención”, explica Duffy. “Tu hijo siempre escucha lo que dices en casa, cuando estás al teléfono, y presta atención a la manera en que hablas sobre otras personas, tus familiares, tu cónyuge o tu expareja. Por lo tanto, si tu hijo escucha palabras empáticas de tu parte, le brindas un ejemplo increíblemente poderoso. Pero si te oyen hablar de manera despectiva sobre alguien con quien acabas de hablar por teléfono, le estás modelando ese comportamiento. Todos cometemos estos errores a veces; nos mostramos un poco chismosos o un poco bruscos, pero creo que si logramos controlarnos le estaríamos dando un gran ejemplo a nuestro hijo”.
A lo largo de la escuela primaria, la preadolescencia y la adolescencia, es inevitable que las amistades de tu hijo enfrenten desafíos: desacuerdos, pérdida de intereses en común, hacer nuevos amigos, emprender nuevos intereses y alejarse de algunos amigos. Sin embargo, al mostrarle y enseñarle cómo ser un buen oyente, ser amable, ser empático, negociar desacuerdos y resolver conflictos, puedes brindarles las herramientas necesarias para superar los momentos difíciles y aprovechar los buenos momentos al máximo. Al mismo tiempo, conservar tus propias amistades y ser un miembro responsable y solidario dentro de tu familia y comunidad es la mejor lección de habilidades sociales que puedes ofrecerle a tu hijo.